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El calzado y el senderismo.
Todos los que
realizan alguna actividad física saben lo importante que es contar con un
adecuado calzado para la realización del ejercicio, y el senderismo no
debe ser menos.
Así debemos
contar con un calzado adecuado para el
sendero que vamos a recorrer ya que hay senderos, de tipo suave, que
pueden recorrerse con calzado deportivo normal pero para otros debemos
utilizar un calzado mas resistente e incluso impermeable, dependiendo del
terreno que vayamos a atravesar.
Un punto importante a tener en cuenta es el
de ajustarnos la botas convenientemente, en
las bajadas, nuestros pies tienden a desplazarse hacia delante y es
probable que la uñas, o la punta de los dedos, golpeen contra la parte
interna de la puntera de las botas. Se trata de suaves golpes, pero que
pronto pueden ser muy incómodos, o incluso producir lesiones.
Por esta razón debemos recortar bien nuestras uñas, lo mas
cortas posible, antes de iniciar la ruta, además de ajustar bien las botas; lo que no
quiere decir que lo hagamos con más presión de la estrictamente necesaria.
Este ajuste de las botas debemos comprobarlo a los 30
minutos de comenzar la ruta, ya que en los primeros minutos de camino el
pie se ajusta al calzado
y acostumbra a
necesitarse un reajuste para evitar que el pie se mueva y faciliten las
lesiones.
Para ajustar nuestro calzado debemos una vez metido
el pie en la bota, dar unos golpes con el extremo del tacón contra el
suelo de modo que los pies se vayan hacia la parte de atrás de la bota, y
una vez estén allí, proceder a ajustar los cordones en la zona del empeine
de modo que que dificulten el desplazamiento hacia adelante.
Al
comprar unas botas debemos tener en cuenta los siguientes puntos:
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Mejor hacerlo por la tarde, que los pies suelen estar más hinchados.
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Probarse
las dos botas y hacerlo con unos calcetines
similares a los que llevaremos en las excursiones.
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Caminar un poco y flexionar los pies con ellas
puestas.
Otro
punto importante al hablar de nuestros pies y la actividad física es el de
los calcetines, ya que son una parte importante del equipo de todos
aquellos que caminan por el monte
Debemos asegurarnos de que se ajustan
perfectamente al pie, ya que las arrugas pueden provocarnos ampollas, con
las molestias que ello conlleva. Para ello debemos tener en cuenta si
están fabricados con lycra o elastán, que permiten una mejor adaptación a
la forma del pie.
Los calcetines deben ser siempre limpios y
secos para evitar rozaduras, si tenemos la piel sensible podemos poner las
costuras hacia fuera. Si no estamos habituados a largas caminatas
podríamos poner dos pares
de calcetines en cada pie para proteger la planta del pie,
teniendo mucho cuidado de que no se formen arrugas para que no se nos
formen ampollas.
Siempre
se han usado los calcetines de algodón, que son
frescos y empapan bien el sudor, en verano y los de lana en
invierno. Aunque actualmente hay materiales lavables
y de secado rápido, que provoca la expulsión al exterior de la humedad
producida por la transpiración, además de prevenir el recalentamiento.
De todas formas
lo
mejor sería disponer de unos calcetines gruesos de algodón para caminar, y
de otro par de calcetines finos de algodón para el descanso,
además el
lavado de los pies al final de cada etapa y un buen
secado de los mismos, sin olvidar las zona entre los dedos, es básico.
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